El pasado miércoles 24 de marzo, tuvimos el placer de visitar las instalaciones de Rajoles Capó, una de las joyas artesanales de nuestra ciudad. Durante la visita, pudimos conocer de primera mano el proceso de fabricación de la baldosa hidráulica, un oficio que la empresa mantiene vivo con la misma pasión y método manual de hace más de cien años.
Una historia que nace en 1973
Rajoles Capó abrió sus puertas en el año 1973, recogiendo el legado y las herramientas de antiguas fábricas que cerraban en aquella época. Bartomeu Capó, reconocido como Maestro Artesano en 1998, transmitió este oficio a su hijo, Guillem, quien hoy sigue al frente del negocio combinando la tradición con una visión más moderna.
El arte de hacer baldosas con las manos
La esencia de Rajoles Capó es la fabricación artesanal. Cada pieza se hace una a una, utilizando una mezcla de cemento, arenas y pigmentos colorantes que se vierten en un molde y una "trepa" (el diseño). Tras ser prensadas, las baldosas necesitan un periodo de secado de dos semanas antes de estar listas. Este proceso lento y cuidadoso garantiza un producto con carácter, durabilidad y una belleza única que las producciones industriales no pueden imitar.
Proyectos con futuro y reconocimiento nacional
La empresa no solo mira al pasado, sino que tiene en mente proyectos a nivel nacional muy creativos e interesantes, expandiendo el nombre de Inca más allá de nuestras islas. Su prestigio es tal que forman parte de la Red Nacional de Maestros de la Construcción Tradicional (INTBAU), que premia la excelencia en los oficios clásicos.
Trabajos destacados y presencia en medios
Sus baldosas visten lugares tan emblemáticos como las iglesias de Porreres, Santa Eugènia y Búger, o museos como el Casal Solleric de Palma y el de Mossèn Alcover en Manacor. Incluso han llegado a la alta gastronomía: en 2018, uno de los premios de "Madrid Fusión" se presentó sobre una baldosa diseñada exclusivamente por ellos.
Con colecciones como la Mediterrània, la Tramuntana o la innovadora Colección 1973, Rajoles Capó demuestra que la artesanía de Inca está más viva que nunca, adaptándose a las nuevas tendencias de decoración en cocinas, baños y espacios modernos sin perder jamás su esencia.