Que las máquinas, ese conjunto de IAs, robots y algoritmos, tienen cada vez más peso en nuestras vidas no lo duda nadie. Desde la gestión del tráfico aéreo hasta diagnósticos médicos están producidos por máquinas. Y, al mismo tiempo, todos los pensadores se empeñan en hablar de ética para las máquinas, proyectando en las máquinas pautas morales más o menos acertadas. En Ética con las máquinas Luis Montero propone un cambio de perspectiva. Dado que las máquinas ya están aquí y no se van a ir, quizá deberíamos pensar modelos éticos que las incluyeran. Que las sumaran a nuestros respectivos proyectos éticos para alcanzar eso que llamamos «una vida mejor». Qué pensemos con ellas y no frente o para ellas. A partir de lo que plantea en el último capítulo y conclusión de su libro Dejad que las máquinas vengan a mí, Luis Montero intenta trazar un proyecto ético en el que las máquinas nos sirvan como referencia para mejorar nuestras vidas o, al menos, no empeorarlas.